Cómo conseguir que tus clientes manden la documentación antes del cierre
Casi ninguna gestoría tiene un problema de clientes descuidados. Tiene un problema de proceso: se pide tarde, se pide mal y nadie sabe quién falta. Esto es lo que funciona, y puedes aplicarlo desde el próximo cierre con WhatsApp, email y una hoja de cálculo.
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Por qué tus clientes no mandan la documentación a tiempo
Antes de cambiar nada conviene mirar el cierre desde el lado del cliente. Un autónomo con un bar o una furgoneta no piensa en trimestres: piensa en el día a día. Cuando le llega el «mándanos lo del trimestre», lo que ocurre casi siempre es una de estas cinco cosas.
- No sabe qué le pides. «Todo lo del trimestre» no es una instrucción. No sabe si el extracto del banco cuenta, si hace falta el ticket del gasoil o si la factura del móvil ya la tienes.
- No tiene una fecha que le afecte. «Antes del cierre» suena lejano. El 20 de abril es la fecha de la AEAT, no la suya, y la deja para el día 18.
- El canal le cuesta. Un portal con usuario y contraseña que no recuerda, o un email con doce adjuntos desde el móvil. Si enviar cuesta, se aplaza.
- Nadie se lo recuerda hasta el final. El primer aviso llega a mitad de mes y el segundo es ya una llamada con prisas.
- No sabe si lo que mandó ha llegado. Manda fotos sueltas por WhatsApp, nadie contesta y no sabe si faltan más. Unas veces reenvía todo dos veces y otras no manda nada más.
Ninguna de las cinco se arregla pidiéndolo más veces ni con más enfado. Se arreglan con un canal cómodo, una lista concreta, una fecha propia y una secuencia de avisos que el cliente reconozca.
El protocolo en cuatro capas
Piensa en capas: cada una resuelve uno de los motivos anteriores y se apoya en la de abajo. Si te saltas la primera, las demás rinden la mitad.
Capa 1. Un solo canal, el que el cliente ya usa
Para la mayoría de autónomos ese canal es WhatsApp. Para una pyme con administración propia suele ser el email. Elige uno por cliente, díselo por escrito y mantenlo: «la documentación, siempre a este número» o «siempre a este correo». Lo que llega por otro sitio se reenvía al canal oficial para que no se pierda.
Si usas WhatsApp, que sea un número del despacho, no el móvil personal de quien lleva al cliente. Cuando esa persona se va de vacaciones o deja la gestoría, la documentación no puede irse con ella.
Capa 2. Una lista concreta por cliente, no «mándame todo»
Cada cliente recibe una lista con lo que le toca, con nombre propio: «extracto de la cuenta del Santander de enero a marzo», «factura del alquiler del local de los tres meses», «tickets de gasoil de la furgoneta». La lista se prepara una vez por cliente y se reutiliza cada trimestre, cambiando solo lo que cambie.
La lista sirve dos veces: el cliente sabe qué mandar y tu equipo sabe qué falta sin abrir carpetas. Más abajo tienes qué suele pedirse a cada tipo de cliente.
Capa 3. Una fecha tope propia, antes del plazo de la AEAT
Da al cliente una fecha suya, a unos diez días del vencimiento: el 8 o el 10 de abril, julio y octubre, y en enero algo más tarde por las fiestas. Esos días de margen son los que tu equipo necesita para contabilizar, revisar y presentar sin horas extra. Pon la fecha en todos los mensajes, con el día de la semana: «el jueves 8 de abril» se recuerda mejor que «el 8».
Para no calcularlo a mano, el calendario fiscal 2027 para gestorías trae los vencimientos del año y una propuesta de fechas de aviso para cada cierre, que puedes importar en tu agenda.
Capa 4. Recordatorios con calendario y escalado
La secuencia que mejor funciona es corta y predecible:
- Apertura del cierre el primer día hábil del mes: la lista de lo que falta y la fecha tope.
- Primer recordatorio unos 12 días antes del vencimiento, solo a quien le falta algo y nombrando lo que falta.
- Segundo recordatorio unos 6 días antes, más directo, con la consecuencia clara: sin ese documento no se puede presentar con los datos completos.
- Aviso interno dos días hábiles antes: el técnico que lleva al cliente llama. Aquí ya no sirve otro mensaje.
Los textos exactos de cada paso, para WhatsApp y para email, están en las plantillas para pedir documentación a tus clientes. Cópialas y ajústalas al tono de tu despacho.
Acusa recibo siempre. Un «Recibido, gracias. Te falta solo el extracto de marzo» cierra el bucle, evita reenvíos duplicados y le dice al cliente exactamente qué queda. Es el mensaje que más documentación trae y el que menos se manda.
Qué pedir a cada tipo de cliente
Estas listas son un punto de partida. Ajústalas a cada cliente la primera vez y guárdalas en su ficha.
Autónomo en estimación directa (modelo 130)
- Facturas emitidas del trimestre, o el acceso al programa con el que factura.
- Facturas de gastos: suministros, teléfono, gestoría, seguros, material y recibos de la cuota de autónomos.
- Extracto de la cuenta que usa para la actividad.
- Tickets y facturas simplificadas de gastos deducibles, con el NIF del autónomo cuando sea posible.
- Si tiene local alquilado: factura del alquiler (para el 115 y la deducción).
Autónomo en módulos (modelo 131)
- Cambios en los módulos: personal empleado, metros del local, potencia eléctrica, vehículos.
- Facturas de compras y gastos con IVA, si tributa en el régimen simplificado del IVA, para deducir las cuotas soportadas.
- Facturas de inversiones del trimestre.
Sociedad o pyme
- Libro o exportación de facturas emitidas y recibidas del trimestre.
- Extractos de todas las cuentas y de las tarjetas de empresa.
- Contratos nuevos: préstamos, leasing, renting, alquileres.
- Facturas con clientes o proveedores de la UE (para el 349).
- Movimientos con socios o administradores.
Clientes con empleados o con alquiler de local (modelos 111 y 115)
- Altas, bajas y cambios de salario del trimestre, si las nóminas no las hace la propia gestoría.
- Facturas de profesionales con retención: abogados, arquitectos, otros asesores.
- Recibos del alquiler con la retención aplicada.
Recuerda que el 111 y el 115 vencen el día 20 también en enero, mientras que el IVA del cuarto trimestre tiene hasta el 30. Con estos clientes, la fecha tope de enero tiene que ser más temprana.
El cierre trimestral, día a día
Con las cuatro capas, un cierre de abril, julio u octubre queda así. En enero todo se desplaza unos días por las fiestas y porque el IVA vence más tarde.
- Última semana del trimestre. Revisa la lista de cada cliente. Marca quién ha cambiado algo: un empleado nuevo, un local, una cuenta bancaria.
- Día 1. Mensaje de apertura a todos los clientes, con su lista y la fecha tope.
- Días 1 a 8. Acuse de recibo de todo lo que llegue, el mismo día. Tacha en la hoja de control lo recibido.
- Día 8. Primer recordatorio, solo a quien le falta algo, nombrando lo que falta.
- Día 14. Segundo recordatorio. Del resto ya se puede ir contabilizando.
- Día 16 o 18. Llamada del técnico a los que siguen sin enviar.
- Día 20. Presentación. Quien no ha enviado queda anotado, con las fechas de cada aviso.
La hoja de control es lo que hace que esto funcione: una fila por cliente y una columna por documento pedido, con tres estados (pendiente, recibido, reclamado). Con ella cualquiera del equipo sabe en un minuto quién falta, sin depender de la memoria de nadie.
Ordenar lo que llega sin perder la tarde
Recoger es la mitad del trabajo. La otra mitad es que cada foto y cada PDF acabe en su sitio con un nombre que se entienda dentro de dos años, cuando llegue un requerimiento.
- Una carpeta por cliente, año y trimestre: Cliente / 2027 / 1T / Gastos. Nada de carpetas «Pendiente de ordenar» que crecen solas.
- Un nombre fijo por archivo: fecha, tipo, emisor e importe, por ejemplo 2027-02-14_factura_Repsol_48,30.pdf. Se ordena solo y se encuentra buscando.
- Las fotos, en PDF. Un PDF por documento, derecho y legible. Si la foto no se lee, se pide otra en el momento, no el día 19.
- Duplicados fuera. Los clientes reenvían. Antes de archivar, comprueba que no esté ya en la carpeta.
Renombrar y archivar a mano es donde más horas se van sin que se note. En una gestoría de cinco personas no es raro que se vayan entre tres y diez horas a la semana solo en esto.
Los clientes que siempre llegan tarde
Con el protocolo, la mayoría de la cartera responde antes. Siempre quedará un grupo pequeño que llega tarde en cada cierre. Con ellos:
- Habla de consecuencias, no de favores. Si una autoliquidación se presenta fuera de plazo sin requerimiento previo, la AEAT aplica un recargo que empieza en el 1 % y sube un punto por cada mes completo de retraso. Dicho en euros de su negocio, se entiende mejor que cualquier recordatorio.
- Déjalo en la hoja de encargo. Una cláusula que fije la fecha de entrega de la documentación y lo que ocurre si no llega: que se presenta con lo disponible o que el trabajo urgente se factura aparte. Se aplica pocas veces, pero cambia el tono de la conversación.
- Guarda el rastro. Fecha y contenido de cada aviso. Si mañana el cliente dice que nadie le pidió nada, lo tienes.
- Cambia el canal, no la insistencia. Si en tres cierres el email no ha funcionado, pasa a WhatsApp o a una llamada al principio del mes, no al final.
Qué automatizar y qué no
Todo lo anterior se puede hacer a mano con WhatsApp, una hoja de cálculo y disciplina. Funciona, pero depende de que alguien lo haga cada día y cada trimestre, también la semana en que el equipo está desbordado.
Lo que tiene sentido automatizar es lo repetitivo y sin criterio:
- El acuse de recibo de cada documento, con lo que falta.
- Leer el documento y saber de qué cliente es, qué tipo es y a qué trimestre va.
- Archivarlo en su carpeta con el nombre correcto, o prepararlo para tu programa contable.
- Los recordatorios de las fechas del calendario, solo a quien le falta algo.
- La hoja de control de quién ha enviado y quién no, actualizada sola.
Y lo que no conviene automatizar:
- El criterio contable y fiscal: si un gasto es deducible o cómo se contabiliza.
- La llamada al cliente que lleva tres cierres sin enviar.
- Cualquier documento dudoso. Una foto borrosa o un remitente desconocido deben pasar por una persona, no archivarse a ciegas.
Eso es lo que hace Expediente Ya: tus clientes siguen mandando por WhatsApp, email o un enlace web, como hoy; la IA lee cada documento, lo asigna a su cliente, tipo y trimestre, lo archiva donde ya trabajas y reclama lo que falta. Tu equipo solo revisa lo que la IA no tiene claro. No sustituye a tu programa contable ni presenta impuestos: le quita a tu equipo la parte de perseguir y ordenar.
Para empezar esta semana
- Decide el canal oficial para cada cliente y comunícalo.
- Prepara la lista de documentos de tus 20 clientes más difíciles.
- Pon las fechas tope y de aviso del próximo cierre en la agenda del despacho. El calendario fiscal 2027 ya las trae calculadas.
- Copia las plantillas de mensajes y adáptalas a tu tono.
- Crea la hoja de control y asigna a una persona para mantenerla.
Con esto, el próximo cierre ya será distinto. Si además quieres ver cómo quedaría con la recogida y los avisos funcionando solos, reserva una demo de 15 minutos y te lo enseñamos con un ticket de verdad.